26 enero 2009

COSTUMBRES TIPICAS


Mateada - La Leyenda de la Yerba Mate

Esta comenzó siendo una costumbre campestre, pero con el tiempo, se fue "aquerenciando" en la ciudad. Hoy en día es muy difícil encontrar un sitio en el territorio nacional donde no se junte la gente a hacer pasear el "Mate".
El recipiente del mate es un envase, generalmente de calabaza o de madera, de forma cilíndrica con una base más amplia. Para beber se utiliza una bombilla (elemento hueco y alargado, por lo general de metal con un pequeño filtro en la punta que va dentro del mate), que es parecida a un "sorbete". La hierba que va en el mate es, justamente, la Yerba Mate, la cual, según los expertos, no debe tener ni mucho "palo" ni tan poco. Se agrega agua caliente y se bebe.
Al mate sin azúcar se le llama el "amargo". En la zona del litoral se lo toma frío y se lo conoce como "Tereré".
En los valles calchaquíes se le agrega alcohol (96 poderosísimos grados) y algún yuyo como la "Muña-Muña" o "Peperina" y se llama "Yerbiao", en La Ciénega (Tafí del Valle, al oeste de Tucumán) se realiza la fiesta provincial del Yerbiao, y allí se bebe esta "Juerte" bebida.


De acuerdo a como se sirve el mate en una rueda podemos decir...

* Frío ~ desprecio
* Lavado (sin gusto) ~ desgano
* Hervido (muy caliente) ~ envidia
* Cebado por la bombilla (se calienta el metal) ~ odio
* Servirlo al de la izquierda ~ falta de respeto
* Con Ruda ~ matecito "para el amor"
* Bombilla trancada (no se puede tomar) ~ enamorado
* Con espuma ~ aprecio
* Con Cedrón ~ daño del corazón
* Primer mate ~ mate para el tonto. Siempre al primer mate lo toma el cebador.
* Amargo ~ Lealtad y franqueza

Cabe mencionar también la existencia del exquisito mate cocido, con tanto afianzamiento en el campo como el mate con bombilla.
El preparado del cocido, es muy fácil. Se pone a hervir la cantidad de tazas o jarros de agua que se quiera beber, se ponen tantas cucharadas de Yerba mate como tazas haya puesto. Se deja tomar hervor, cuando sube la espuma, apagar y retirar, luego se puede echar un chorro de agua fría para asentar la yerba. Luego se sirve colado. Se puede poner leche en vez de agua y es un alimento muy rico y poderoso. Se endulza a gusto y listo...
Nos cuenta Eliseo Soria Quiroga en su Espíritu de la Nacionalidad, que se atribuye a los indios guaraníes precolombinos la primicia de hacer uso de la Yerba mate, éstos la tomaban con agua fría y les servía de sustento y energizante...
Según el hermano jesuita Pedro Montenegro, aún en tiempos de frío el mate debe tomarse con agua templada y en poca cantidad, puesto que el mate caliente "es harto pernicioso, agita el corazón, priva el sueño, enerva y mueve a la cólera".
También nos hace saber que el mate dulce más daña que beneficia, ya que el amargo posee propiedades estomacales y diuréticas.

Moreau de Tours, en su obra "Le mate" nos entrega las siguientes conclusiones

* El mate estimula las funciones, obra tanto sobre las inteligencias y el aparato locomotor, como sobre las funciones de la vida vegetativa. Esta estimulación no termina en fatiga como el alcohol.
* Tomado en pequeñas cantidades y con la alimentación indispensable, reduce una cuarta parte la cantidad de urea secretada y hace lenta la oxidación de los tejidos.
* La acción favorable sobre la nutrición es debida a las modificaciones que lleva a los intercambios nutritivos más que a las materias que entran en su composición.
* Tomado en mayor cantidad y faltando los alimentos es suficiente para prolongar la vida, pues la mantiene más tiempo que el ayuno y con una pérdida de peso menor de la mitad. Mantiene la energía física general y puede tener una utilidad temporaria considerable.

Unos conceptos que nos parecieron excelentes del mate, nos lo envió Javier Luís Guastavino, de la ciudad de Santa Fe - el mate no es solamente una bebida…

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida.
En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate provoca exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa, la primera frase es "hola" y la segunda
"¿unos mates?".
Esto pasa en todos los hogares, ya sean ricos o pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.
Se lo das tibiecito, con mucha azúcar y se sienten grandes.
Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate.
Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón...
Cuando conoces a alguien, lo invitas a compartir unos mates.
La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿dulce o amargo?". El otro responde: "como tomes vos".
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de Yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas.
Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez unos mates solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores.
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablas mientras la otra toma y viceversa.
Es la sinceridad para decir: "¡basta, cambia la yerba!".
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, "¿está caliente, no?".
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.

Ahora vos sabes que un mate no es sólo un mate... ¿Pongo la pava?

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